Crónica ronda 2 – Equipo A – Lliga catalana

LLIGA CATALANA D’ESCACS. Ronda 2 Domingo 26 de enero Categoría Preferente Provincial Barcelona, Grupo IV MOLLET B 7,5 – TORREBLANCA 2,5

No será esto un camino de rosas, evidentemente. Y en la Liga Catalana 2020 se prevé una trayectoria de claroscuros, dada la dureza del grupo que nos ha tocado. La segunda ronda tocó viaje a Mollet en tres expediciones: la mía, que salía de las puertas del propio club de Hospitalet de Llobregat enfrente del conocido centro comercial La Farga; la segunda, la de Padrós desde Barcelona, y la tercera, unipersonal de Jorge Muñoz, con su motocicleta.
Sin incidentes, media hora y 35 kilómetros después nos plantábamos en una cafetería a pocas decenas de metros de la sede del Club d’Escacs Mollet. La niebla existente a primera hora de la mañana embutía la comarca, pero eso no impedía que algún anciano estuviese cantando fandangos por la zona. Y con el buen humor del improvisado rapsoda entramos a la carrera de cuádrigas de turno, en la que en unas horas averiguaríamos si nuestra suerte sería la de Judá Ben-Hur o la de Messala.

La segunda ronda se ha jugado en el Club d’Escacs Mollet. / Imagen: Alejandro Darias.

Buen local de juego el del Mollet. Se notaba que era la sala de todo un campeón de Lliga Catalana d’Escacs, con sus tableros de madera pulida y piezas de Campeonato Mundial de Ajedrez, ésas que se enfadan si haces una mala jugada con ellas. Y durante unas tres horas la lucha fue encarnizada, sin decidirse ningún punto. Sin embargo, las cosas se empezaron a torcer irremisiblemente. Montoya, después de una petición de tablas, veía cómo su rival las rechazaba y empezaba a jugar de manera enérgica. Fallo provocado en un final con muchas piezas y punto. Manel Santolaria también tenía que rendirse por la presión contraria del rival en una posición en la que podía maniobrar a su gusto. Eduard Calbet, sin embargo, dibujaba la esperanza de forma parcial con una gran victoria combinativa sobre el enroque contrario. En un momento dado llegó a tener tres piezas en prise a lo Fischer contra Najdorf, pero la captura de cualquiera conducía al desastre. Padrós abandonaba tras una aparente pérdida de pieza que no era tal, pero el antídoto para la igualdad era una jugada de máximo nivel de Stockfish. Roberto, que por fin escribía el nombre del Torreblanca en su planilla y no el del Peón Doblado, seguía sin suerte y perdía la segunda partida. Jorge, a mi lado, en un momento dado decidió entregar la calidad por la acción combinada de dos caballos, pero a la larga la compensación se fue diluyendo. Con este panorama de roscos, mi partida pintaba muy bien gracias a una entrega teórica de peón a cambio del alfil de fianchetto de negras que debilitaba todas las casillas negras del enroque, pero al llegar al momento de evaluar riesgos, me decanté por la jugada karpoviana de seguir presionando, en vez de romper, y ése fue mi error. El peón se mantuvo, no hubo líos y acabé perdiendo el final. Y Elena, tras más de veinte partidas imbatida, tuvo que abandonar ante el MC Guillem García por una clavada arrastrada durante gran parte de la partida que desembocó en un final de damas con peón de menos y encima en séptima. Las tablas de Eduardo Pérez en un final de torres con mucho dinamismo y el atraco escandaloso del Vaquilla de Hospitalet David Julià pusieron maquillaje al marcador. Por experiencia propia, sé lo duro que es perder una partida completamente ganada por un despiste de reloj. El domingo estás indignado y quieres arrasar el planeta. Te cagas en todo lo que se menea.
El lunes, logras olvidar algo el tema entre reunión de trabajo, visita al bar de la esquina y juegos del Candy Crush en el metro. El martes, cuelgan la convocatoria de la siguiente ronda y no estás muy allá, pero al menos sabes que tienes una oportunidad de puntuar. El miércoles has conseguido cicatrizar casi la herida, pero te garantizo que nunca, nunca olvidarás las partidas perdidas de manera tan inesperada. Como decía un compañero mío de la UGA, “se te pasa todo tu ELO por delante de tus ojos”.Por la sala de juego andaba también el Maestro Fide Alfredo Rosich, al que no veía desde el Por Equipos de 2017, cuando visitó (también con el Vallromanes) la sede de mi antiguo club, Can Verdaguer. Al mediodía hizo presencia el presidente del Mollet Ramón Caro, melómano empedernido, seguidor del R.C.D. Espanyol y muy activo en redes sociales y programas de difusión de ajedrez. Yo creo que los expertos en aprovechamiento de tiempo deberían hacerle una entrevista larga para depurar técnicas.El domingo que viene toca recibir en casa al equipo Cor de La Marina B. Toca rehacerse y plantar dura resistencia.
Alejandro Darias

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