Tras nueve intensos domingos consecutivos, finalizó la Lliga catalana 2026 para los cuatro equipos que ha presentado la entidad.
Vamos a resumir la temporada de nuestro primer equipo, que disputaba por cuarto año consecutivo la Segunda División, debutando en el grupo de Tarragona (solo nos falta el de Lleida)
Como explicamos en la anterior noticia, cuando hablamos del sorteo, el grupo era muy fuerte. Siendo sinceros, pese a habernos quedado a las puertas de ascender el año pasado, la permanencia era la única meta objetiva ya que por Elo (que sabemos que no lo es todo pero es la forma de medirnos en este deporte) seis equipos eran bastante superiores, uno parecido (Igualada) y dos podría decirse que con nuestro equipo de gala, tendríamos una ligera superioridad (Molins y Amposta B)
A mediados de enero, debutamos en la vecina Prat. El Prat era un recién ascendido pero con un equipazo que, sinceramente, no nos dio opción.
Tras olvidar esa derrota previsible, debutábamos en casa contra el Molins, un rival que había que ganar. Tuvimos la baja por viaje de nuestro jugador más en forma, pero seguíamos con ventaja en 8 tableros. Pero el Molins, todo hay que decirlo, compitió muy bien y nos superó en un emocionante match por 4 a 6. La cosa se ponía muy fea ya que bajan dos equipos y promociona otro.
Y peor se puso tras perder de nuevo con claridad contra el, a la postre, campeón, la Rubinenca (aprovechamos a felicitarlos porque llevaban años buscando este ascenso). Eso sí, el delegado comentó que vio brotes verdes, algunas partidas que se torcieron, incluso un jugador nuestro jugó con heridas abiertas en la cara por un incidente con su perro y después de la previsible derrota se fue al hospital (gran compromiso, JR)
Ronda 4, ánimos tocados. Además venía uno de los líderes en ese momento, el Reus que, por si fuera poco, por única vez en toda la liga, jugó con su número 1 y vinieron del 1 al 10 cerrando con un 2110 y con gran ventaja en los diez tableros. Pues quizá este fue el punto de inflexión. El Torreblanca, con el equipo de gala, logró un meritorio 5 a 5, estrenando su casillero y, sin ser parcial, nos merecimos más ya que se escapó la última partida, en la que nuestro tablero 3 perdió por tiempo una posición ganadora.
Tras este soplo de aire fresco (aun así estábamos en descenso), visitamos al coco Valls, con dos GMs en sus filas. Se luchó, luego varios compañeros hicieron una calçotada pero se perdió, como era previsible.
En palabras del soci fundador Julià, ahora empezaba nuestra liga, las rondas 6 a 9, como no paraba de repetir.
Y la ronda 6 fue clave. Venía el Ateneu Igualada que estaba haciendo una gran Lliga y teníamos las bajas de nuestros tableros habituales 2 y 3. Y había que ganar. Se hicieron gestiones para recuperar para la causa a Jorge, un jugador habitual que este año se tomaba un descanso de ajedrez. Pues vino y sacó tablas a un maestro catalán. El match fue de infarto, mucha igualdad, parecía que caía de su lado pero en las dos últimas partidas (ver fotografía), Lluis aguantó un final complicado y Aitor impuso su final, de 5 horas, para lograr la primera victoria de la temporada, que nos daba esperanza, por 5.5 a 4.5
Por primera vez, salíamos del descenso directo pero había que ganar al Amposta B, colista, para no volver a depender del Molins. Y se hizo. Tras un maratoniano viaje a la capital del Montsià, se logró una convincente victoria.
Ya en la penúltima jornada, vino uno de los fuertes, el Tarragona, con el niño genio Marc Barceló al que Flores logró sacarle tablas con negras. Se compitió pero no pudo ser. Aún así, una derrota del Molins hacía que hubiésemos logrado ya el primer objetivo, no bajar directos, que durante muchas jornadas parecía muy lejano.
Además, como el Igualada había bajado sus prestaciones tras perder en nuestro campo, aún había una combinación para pasarles. Ganar al difícil Sant Boi y que ellos perdieran.
Llegamos a Sant Boi en la ronda 9 y vimos que, aunque no se jugaban nada, venían con el equipo más fuerte de la temporada. Nada que decir, es lo que tendrían que hacer todos, pero esta vez no nos beneficiaba. Aun así, el equipo, con un fantástico Adrià que ganó su partida sacrificando su tercera norma de Mestre Català (si hubiera jugado la promoción la hubiera conseguido), ganó por la mínima tras una agónica victoria de Josep Ramon.
Increíble final de Lliga del equipo, donde todos han rendido, con más o menos victorias pero todos comprometidos a jugar casi todas las rondas y logrando quedar séptimos al final pese a la inesperada derrota de la ronda 2 y otras adversidades (no hubieran servido de excusa ya que todos los clubes las tienen)
Felicidades a Tomàs, Adrià, Álvaro, Flores, Lluis, Aitor, Padrós, Barot, Julià y J Ramon, con las aportaciones más puntuales de Luis, Alejandro, Jorge y Gonzalo (también clave en la última ronda) y felicidades al equipo que sigue sin conocer qué es descender y en 2027 volverá a pelear en Segunda Division!!